Los días raros 

Los días raros son esos en los que no estás de humor, los que no te apetece hacer todo lo que te mandan, los que te sientes rebelde y quieres estallar. También son días para reflexionar y decirte lo que nunca te dije. Son los que te volverías a largar sin pensarlo y te das cuenta de que ya hace más de un año que has regresado del viaje de tu vida.

Un año más tarde. Después de la vuelta al mundo

Hoy es un día raro. Hacía tiempo que no escribía un post sin información útil, de los que me gusta vomitar de vez en cuando. Porque cuando hace un año me preguntaba a mí misma y a otros qué había después de la vuelta al mundo todavía no lo sabía con certeza y mis sentimientos estaban a flor de piel.

Hoy, más calmada, sé lo que hay después. Tal vez porque sea un día raro. Después hay muchas cosas. Hay amigos, familia, recuerdos, otros viajes, experiencias diferentes y rutina. Sí, hay vida más allá. Y se puede, claro que se puede. Pero es difícil. Y hay días que duele más que otros. Porque sobre todo, lo que más hay cuando piensas en ese regreso que tuvo lugar, es vacío.

Después de la vuelta al mundo

La vuelta al mundo deja un vacío a tu regreso. Tienes en el cajón de la mesilla las pulseras que solías llevar durante el viaje pero siguen sin llenar el cajón. Tienes las historias y experiencias que viviste, pero siguen sin ser escuchadas. Tienes la misma sensación de añoranza que el día que llegaste. Y es vacío.

Vacío porque no hay con quien compartir. Porque por mucho que expliques hay cosas que jamás podrás explicar con palabras.

Me he dado cuenta y tal vez me he acostumbrado a relatar las mismas historias cuando me preguntan por ese viaje. Las partes divertidas, las sorprendentes o incluso algunas que dan pena. Hago el mejor resumen posible de una película para todos los públicos y espero que sea de su agrado, señorías.

Algunas veces intento ir más allá con las historias y no me dejan, o no interesan, y entoncesme las quedo como mías. Me las callo con profundo silencio como si fuesen el secreto mejor guardado. Son Las cosas que nunca te dije, las que nunca os dije. Las que voy escribiendo poco a poco en esa libreta que comparte cajón con las pulseras, y que comparte vacío. Pero que se va llenando para convertirse un día en las cosas que sí que te dije.

Quizás sea porque se acerca el final de año y todo el mundo se pone a hacer balance de su vida o de sus viajes y a mí eso me pone melancólica. O seguramente porque es un día raro. Toca revisar viejos propósitos y planear nuevas metas y destinos. Toca sentir, y volver a hacer sentir que detrás de cada palabra de este blog sigo estando yo.

Después de la vuelta al mundo

2016 me ha traído viajes y oportunidades increíbles 

Llevo más de 4 años de esfuerzo con este blog y ahora empiezo a ver la luz al final del túnel. Que no te engañen los titiriteros y charlatanes que ves por internet. No vas a triunfar con tu blog en 3 meses ni ingresar 4000 € al mes de repente. Eso no pasa. Tienes que currar y no mentir a la gente, y sobre todo, ser tú mismo y ser genuino.

Esa luz al final del túnel ha venido con viajes inolvidables a Finlandia, Marruecos, Londres, México, Noruega o Borneo entre otros.

Sí, hay vacío. Pero se puede llenar a pedacitos si tú quieres.

Parques naturales, glaciares, colores, nieve y frío. He experimentado -27º y también 45º. He visto orangutanes y he buceado en uno de los sitios más increíbles del planeta. He caminado las dunas del Sahara de lado a lado y he descubierto que uno de los mejores cielos está al lado de mi casa. Me he reconciliado con Singapur, he pisado África por primera y sigo sin ponerme enferma ni una sola vez durante los viajes. Y además he visto el árbol más bonito del mundo.

Después de la vuelta al mundo

 

2016 ha sido un año de esfuerzos recompensados

Y también de mucho trabajo. Porque emprender no es fácil. He seguido trabajando 24 horas a la semana por cuenta ajena y otras 30 horas al menos en este blog, donde no hay fines de semana cuando hablamos de redes sociales e emails.

Por supuesto la parte bonita visible ha sido juzgada y criticada y reiterada con la frase que tanto me gusta de “qué bien vives”.

Sí, en el fondo, creo que vivo bien. Tengo mis vacíos, y mis problemas, y mis melancolías y deseos. Pero vivo bien, porque busco mi camino y mi felicidad entre caras que me juzgan o critican y sinceramente, me da igual.

Después de la vuelta al mundo

2016 ha supuesto una readaptación

A mí misma después de la vuelta al mundo y al mundo en general. He vuelto a cocinar, a fregar cacharros, a llevar una vida rutinaria… Y lo he llevado mejor de lo que esperaba, si bien es cierto que no hay día, ni uno solo que pase sin acordarme de ese viaje que cambió mi vida. El vacío está ahí para recordármelo. Las pulseras y las fotos también.

Pero estoy aprendiendo, poco a poco, a recordarlo con cariño en lugar de con tristeza. Camino, paso a paso sobre mi arena.

Aquello fue una linda primavera,
pero fue solamente la primera,
diez años depués el tiempo empieza a pesar

Después de la vuelta al mundo

2016 también me ha puesto los pies en la tierra

Me ha dado unas buenas ostias (sin h y de esas que duelen) y me ha descubierto la verdadera cara de la moneda sobre algunas cosas en las que antes creía. He aprendido que la gente te dice sí, cuenta conmigo, pero es un NO. He aprendido a desenmascarar mentirosos, quién me lo iba a decir.

He vivido desacreditaciones e insultos públicos que mejor no cuento aquí porque es probable que mi madre lo lea y no quiero que se ponga triste.

He aprendido que hay gente muy perra y no hay nada mejor que volver de la vuelta al mundo baja de moral para que se aprovechen y te den unas buenas ostias (sin h y no de forma literal) para hacerte espabilar.

Y de todo lo que he aprendido, de lo bueno y de lo malo, han salido proyectos. El blog está funcionando mejor que nunca (gracias a los que creéis en mi dinamismo y espontaneidad),y hay planes paralelos con Las cosas que nunca te dije. Porque como decía Nicko Nogués: HACER IS THE NEW DECIR. Y porque cuando me dan guerra soy de terracota.

Después de la vuelta al mundo

¿Y ahora qué?

Ahora a vivir hasta 10 años después. Hasta dejar de contar los años hacia atrás y volver a contar los días hacia adelante. Y conste que espero el nuevo año con más ilusión que nunca. Con mis pequeños proyectos, mis ganas, la misma sinceridad que siempre y en busca de ese último empujón para decirte Las cosas que nunca te dije. Este artículo es solamente el principio.

¡Feliz año, señorías!

La vida es una gran sala de espera,
la otra es una caja de madera,
diez años despues mejor dormir que soñar.
No se puede vivir de otra manera,
porque si no la gente ni se entera,
diez años después quién puede volver atrás,
diez años después mejor decir que callar.

Después de la vuelta al mundo

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