El regreso: ¿Qué hay después de la vuelta al mundo?

El regreso: ¿Qué hay después de la vuelta al mundo?

 

Son las 11 de la noche de un viernes en el norte de Inglaterra. Estoy leyendo un libro sobre un tío que quiere suicidarse y de repente se me hace un nudo en la garganta y se me revuelve el estómago. Hoy, oficialmente hace tres semanas que se terminó mi vuelta al mundo tras 11 meses viajando por ahí. Realmente todavía no he tenido tiempo de ser muy consciente de ello, puesto que aún no he dejado de viajar.

En un par de semanas más volveré a Galicia y mi vida volverá a ser la de antes. O tal vez no. Tal vez no porque yo tampoco soy la de antes. Te advierto que éste es un post personal. Que si has venido a por información útil, aquí no la vas a encontrar.

 

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Estoy fuera de las normas, del lujo y del sistema. Estoy dentro de un cuadro. Pero me encantan las duchas calientes y que haya papel higiénico en los baños. Soy la misma dentro del marco, como una pintura que dejaron en una esquina oscura de una habitación fría. 

 

EL SENTIR

Siempre he sido bastante de escupir sentimientos… El 18 de septiembre cuando dejaba India, mi última parada:

Meses después de iniciar este viaje, montada en un tuktuk que me lleva al aeropuerto, es el momento del regreso. Un viaje que empezó con mi amigo Javi y que tras 5 meses siguió su curso en solitario, pero nunca en soledad.

HE APRENDIDO: a partir de mis aventuras, emociones, tensión, ilusión y decepciones.

HE SENTIDO: alegría, miedo, dolor, tristeza y felicidad. Momentos buenos y malos en los que me he sentido acompañada a veces y no tanto en otras.

HE CONOCIDO: culturas y personas increíbles. Y también mis limitaciones, que son muchas.

HE PROBADO: transportes de todo tipo y muchas actividades de aventura, incluido el trekking más horrible del mundo donde perdí 7 uñas de los pies y sandboarding en el desierto donde me lastimé las costillas de tal forma que me han hecho sufrir dolores inimaginables a lo largo del viaje.

He experimentado con mis sentidos. He respirado olores extraños, he caminado sobre suelos desconocidos, he visto cielos con constelaciones diferentes, me he sorprendido con la aurora austral, he dado la mano a niños a cambio de su sonrisa, he probado platos deliciosos y otros realmente asquerosos, he superado algunos miedos, he oído canciones nuevas que ahora me traen recuerdos especiales. En definitiva… HE VIVIDO.

Vuelvo, con una sonrisa en la cara, las muñecas llenas de pulseras que son memorias de los distintos países por los que he pasado, una flor de tipanie en la mano, flores que me han acompañado a lo largo de todo el viaje, y dejando atrás mi último y mugriento par de chanclas…

 

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Vuelvo, más pobre que una rata pero más rica que nunca interiormente. Cambiada, creo, para bien. Desde mi partida he tenido miedo a este momento, y sin embargo, aunque mi corazón late más fuerte que nunca, vuelvo tranquila y feliz por haber disfrutado del mejor año de mi vida.

Vuelvo, totalmente convencida de que la decisión de dejar todo atrás e irme fue la correcta.

Es difícil describir con palabras lo que siento, pero como dicen por ahí, «every end has a start» y este final no es más que el comienzo de muchas cosas que están por venir.

Atrás quedan los días en los que llegué a hacer del propio viaje mi zona de confort. Mis pequeñas rutinas que se convirtieron en puntos de referencia para darme estabilidad, como buscar alojamiento, un restaurante barato o un sitio donde hacer la colada. También quedan grandes personas que encontré en el camino y serán difíciles de olvidar.

[…]

Llego a Londres y por primera vez en muchos meses me pongo un jersey. Nadie me pregunta de dónde soy, nadie me sonríe. Ya no estoy en Asia.

Todo vuelve a funcionar de forma organizada, puntual y limpia. La gente camina sin saludarse. Muchos llevan la mirada perdida y evitan el contacto visual. Algunos de ellos, en otro contexto, de habérmelos encontrado en Tailandia o en Vietnam, podrían haber venido a hablarme en busca de nuevas amistades o compañía en el viaje.

Pero estoy fuera de contexto y por primera vez en muchos meses experimento una sensación que creía casi olvidada: el frío.

 

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EL ESTAR

Estoy, aquí. Trato de acostumbrarme. Me gusta volver a estar sentada en un sofá, abrazar a mi perrito, dormir en mi cama, sentir el calor del hogar. Se me hace raro cocinar, usar un microondas de nuevo, fregar los platos. He abierto cajas con mi ropa y me siento afortunada. De repente es como estar en una tienda donde tooooodo te gusta, y es gratis, porque de hecho es tuyo.

He vuelto a ponerme unos vaqueros, y también unos zapatos de tacón. Trato de acostumbrarme mientras estoy aquí. Pero miro atrás y pienso todo lo que hice con mis ropas cutres y chanclas y pienso que ojalá pudiese volver a meter los vaqueros en la caja y repetir cada uno de estos momentos:

Caminar sobre la línea del ecuador, nadar con tortugas, tirarme en bici por la ruta de la muerte abajo, saltar en el Salar de Uyuni, estar rodeada de pingüinos y llegar al fin del mundo. Ver espectáculos de tango, estar enfrente de uno de los glaciares más grandes de la tierra. Emocionarme con los moais, nadar en las aguas de la polinesia. Sentir Nueva Zelanda de una forma inesperada y ver la aurora austral. Confirmar mi amor por Indonesia y sorprenderme con Malasia. Conocer gente increíble. Dejarme caer en las redes de Tailandia. Hacer autostop aquí y allá. Odiar Singapur. Estar enfrente de Machu Picchu, y también de Taj Mahal. Aprender a decir gracias al menos en 7 idiomas nuevos. Ser vegetariana por un tiempo. Tocar la guitarra. Conocer a más gente increíble. Perderme en templos y en arrozales. Ir a una boda musulmada. Colarme en sitios chungos. Vivir 11 meses en verano y olvidar lo que es tener frío.

 

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Un párrafo o un artículo nunca serán suficientes para contar lo que he vivido en un año. Pero… ¿no dejarías atrás tus vaqueros y tus zapatos por vivir algo como esto?

 

EL SER

Soy la misma, pero cambiada. 

Soy menos egoísta y más comprensiva, aunque está mal que sea yo quien lo diga. Sigo siendo un poco rara y testaruda. Y empiezo a notar un hueco en mi interior, como de ansiedad, que no sé cómo voy a ser capaz de llenar. Por ahora acepto bien la situación. Todavía no he visto siquiera a la gran mayoría de mis amigos.

El hueco interior es probable que se llene durante un tiempo de las anécdotas que tendré que contar una y otra vez, de las respuestas que darán vida a tardes delante de unas Estrella Galicia, de los saludos y abrazos de gente que hace mucho que no veo, de unas tapas en buena compañía… Pero, ¿y después?

 

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¿Y DESPUÉS? ¿QUÉ PASARÁ DESPUÉS?

Me cae una pequeña lagrimita al pensar que no sé nada sobre el después. Después pueden pasar mil cosas, y tengo miedo, lo reconozco. Puede que me dé un bajón terrible por volver a la monotonía, pero puede que el ser una persona positiva me ayude a sobrellevarlo. O puede que me guste asentarme por un tiempo y volver a disfrutar de la compañía de mi familia y amigos. Puede que eche tanto de menos la emoción de no saber qué me depara cada día que tenga que volver a huir.

No soy una persona al uso, eso siempre lo supe. No soy de las que se conforma con lo primero que pasa. Eso es bueno a veces. Otras no trae más que jarros de agua a la cara. Pero no por ello voy a cambiar.

Si has llegado hasta aquí leyendo, que sepas que te estoy más que agradecida. Cuando pasas mucho tiempo sola, viajando de un lado para otro, te das cuenta de alguna forma de quiénes son las personas que se acuerdan de ti de vez en cuando. Los amigos. Pero yo, además, he tenido la suerte de sentirme acompañada por mucha gente que no conozco, muchos que leéis el blog y todas mis desventuras, y eso, no puedo dejar de agradecerlo. Es la gratitud hacia todos los que habéis seguido mis peripecias a través de alguna pantalla o me habéis hecho sentir que no estaba tan sola. Gratitud a los amigos que se han ido acordando de mí, a los que han leído alguno que otro post o han viajado a través de mis ojos.

 

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GRACIAS! 

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45 comentarios en «El regreso: ¿Qué hay después de la vuelta al mundo?»

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Después… llegarán más aventuras, ¡y seguro que las sigues viviendo con ese pedazo de sonrisa! ¡A por ese Destino Sudamérica! In bocca al lupo! (tienes que contestar «crepi il lupo» si no no trae buena suerte :P) A ver si conseguimos encontrarnos en algún sitio, el que sea ;)

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    • Mil gracias, Sara. Precisamente vosotros sois un gran ejemplo a seguir.
      Un abrazo enorme y lo de quedar, sí! Eso está HECHO! :)

      MUAKS!

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  3. Me encanta este post!! Que identificada me siento!! Algunos somos eternos viajeros y nuestro corazón siempre soñará con viajes exóticos y caminos lejanos… la vuelta es como un tiovivo a veces arriba y a veces abajo, pero como la vida misma…Un saludo compañera de sueños ;-)

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  4. Después de meses siguiendo tu camino.. hoy has conseguido que se saltará una lagramillia y eso que no soy de lágrima floja!! Me inspiras y espero en unos meses vivir algo parecido, ahora toca dejarlo todo preparado para poder marchar.. Pero también he sentido la llamada de Sud América y allà voy, hagamos lo que más nos apasione!!

    Gracias, mil gracias!

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    • Muchísimas gracias a ti, porque gente como tú es la que le da sentido a este blog. Ojalá esa inspiración te dé los ánimos para dejarlo todo e irte, y ojalá me lo cuentes un poquito :) Me encantaría saber más de tu aventura.

      Un abrazo enorme y la mejor de las suertes en tu viaje! disfrútalo al máximo!

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  5. Che, si bien no he viajado lo que quisiera, al momento de volver de mi viaje (desde Guatemala hasta Argentina) senti ese frio al momento de volver a vivir en rutina y entre personas que jamas la han dejado. Es una de las peores sensaciones que he tenido en toda mi vida, siempre crei que el miedo era lo peor que se podia sentir, pero al momento de volver entendi que en realidad hay cosas peores, cosas que se viven en el dia a dia y que nos van apagando de a poco y dejando con muy pocas ganas de continuar en un ambiente apagado….

    Ya va a hacer un año desde que volvi y es un reglo muy grande leer tu experiencia y poder sentir compañia, aun desde la soledad que al fin y al cabo es una compañera fiel y la realidad mas fuerte que he vivido.

    Tambien fue muy dificil compartir la experiencia, muchas veces por miedo a que no se entiendan las formas de vivir y ver la situación.

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    • Sí, Ignacio, creo que nos entendemos bien. Supongo que es «el mal común» cuando uno regresa. Pero hay que volver a la realidad y aceptarla de la mejor forma. Y siempre queda gente con la que compartir experiencias, sólo hay que buscarla :)

      Un abrazo!!

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  6. Aupa Eva! Quédate con todo lo que has visto y especialmente todo lo que has aprendido, no hay una escuela, universidad ni título que te dará, nunca, tanta sabiduría y experiencias como las que has acumulado durante esta pedazo de vuelta al mundo que te has cascado. La vuelta de un viaje de este calibre es normal que haga aflorar incertidumbres y miedos respecto al futuro, pero seguro que lo vas a llevar bien; con altibajos, pero bien, y siempre mirando al frente y pensando en futuros proyectos, porque lo que has hecho, es valiente, es muy personal, es grande (que conste que nos da mucha envidia). Un lujazo leer este post tan humano y tan cercano, lleno de sentimientos contrapuestos, gracias por compartirlos. Un abrazo y bienvenida (a una de tus casas)! ;)

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    • Aupa, Miguel!

      Eso es verdad. En este año he aprendido más que en toda mi vida. Espero que eso me sirva para afrontar lo que venga. Gracias por pasarte, por dejarme un comentario tan bonito y por ser tan buen compañero. A ver si coincidimos pronto.

      Un abrazo grande! :)

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  7. Hola. Recién llego de mi pequeña vuelta al rincón del mundo, 18 meses de trabajo y viajes en la Patagonia chilena que terminaron con un hermoso viaje de vuelta a mi casa, en el borde mismo de la Patagonia chilena… Y sin embargo, tengo sensaciones parecidas a las tuyas. Aquí están mi familia, mis plantas, mis pantalones, otra gente con mi acento y mis hábitos alimenticios, pero así como era una visita allá, acá soy una visita de otra especie. Supongo que con el tiempo esa «extrañeza» pasa y uno vuelve a sentirse en casa, pero ya no se es el mismo. Has visto otras maneras de vivir, las has vivido tú, has cambiado. Quizás la nostalgia del camino nunca te abandone y quizás esté bien que sea así. Te deseo paz, quieta o en movimiento, y si vuelves al suroeste de Sudamérica y pasas por Chiloé, puedo contarte de algunos sitios. Saludos.

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    • Hola Roberto!!
      Muchas gracias por tu mensaje. Efectivamente a veces no hace falta irse muy lejos para viajar y experimentar nuevas sensaciones. Sólo hace falta el espiritu y las ganas de conocer. Ya veremos lo que viene ahora. Si es nostalgia pues le daremos vidilla ;)
      Un saludo y si paso por Chiloé (que lo tengo pendiente) te preguntaré cositas.

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  8. Qué grande eres y mira que eres bajita ;)
    Como dices, debe de ser muy muy difícil explicar cómo te sientes verdaderamente. Para mí eres todo un ejemplo de valentía, fuerza, costancia, energía, alegría. Un terremoto imparable!! Sigue pasito a pasito con tu camino. Pase lo que pase el miedo, que dices sentir, no te paralizará. Estoy convencida de ello. Bienvenida y mucha suerte con Sudamérica.

    Besoss

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    • Muchísimas gracias, Noelia, por las palabras tan bonitas. Eres un amor, pero ya sabes lo que pienso de ti.
      Es reconfortante leer comentarios así. Un mega beso!!!

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  9. ¿Y ahora qué? Eva, ahora viene lo mejor. Vas a saborear hasta las cotidianeidades de especial manera porque al final te das cuenta que en lo sencillo, en el día a día, están muchos momentos especiales. Tras este viaje estoy seguro mirarás a la familia y amigos con otros ojos. A quienes les quieras mucho, les querrás más.

    Y así con todo. Has hecho lo más importante… ROMPER. A partir de ahí vas a tener una claridad increíble para enfrentarte a un montón de cosas, de proyectos, de ilusiones.

    Yo pensaba que tras volver de mis 7 meses on the road lo iba a pasar fatal. Y desde entonces no he dejado de hacer cosas. Soy mucho más rico en vivencias y sensaciones y miro el futuro con una sonrisa. Porque lo más difícil ya lo hice, que es salirse de esa rueda en la que a todos nos meten y le ponen cada vez más velocidad.

    Y no somos hámsters, somos personas!

    Así que piénsalo. Empieza la mejor parte…

    Un beso muy fuerte de alguien que te comprende.

    Sele

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    • Muchas gracias, Sele! No sabes la ilusión que me hace que tú me dejes un comentario… Pero sobre todo te agradezco mucho la comprensión (porque sé que tú has estado ahí) y tus palabras. Ya sabemos que no es fácil la decisión de dejarlo todo e irse, pero la vuelta tampoco lo es. Con todo, como bien dices, no, no somos hámsters, y algunos tenemos ese sentimiento más a flor de piel que otros, aunque suene mal decirlo. Bien porque somos más valientes o bien porque por la razón que sea hemos tenido más medios para romper la jaulita y abandonar la rueda.

      Tienes razón, ahora he hecho mi vida completamente mía, así que ojalá así sea, que empiece la mejor parte :) Gracias de nuevo por pasarte y por hacer un huequito para este comentario. You made my day! :D

      Un beso!!

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  10. Hola Eva! me llamo Iria, nos conocimos en Santiago de Chile (haciendo couchsurfing, tambien soy de Galicia). Tu viaje me parece increible, mis siete meses se quedan en poco a tu lado. Mucha suerte con la vuelta, se hace duro, yo aun muchas veces pienso en volverme a ir de nuevo a la aventura. Mucho animo!!!!

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    • Hola Iria!! Woww! Es verdad! Qué fuerte, cuánto tiempo :) Gracias por acordarte y dejarme un mensajito. Vuelvo pronto a la terriña así que si algún día quieres quedar y llorar recordando aventuras, sólo tienes que decirme :)

      Un abrazo!

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  11. ¡Qué guay leer sobre una experiencia así! En cuanto a las dudas, irán resolviéndose, poco a poco, como el viaje o cualquier otra situación. Creo yo…

    La verdad es que me he quedado con ganas de concer un poco más la parte dura del viaje, será que soy una cotilla :P

    Te dejo caer la idea…

    un besote!

    Irene

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    • Uy, la parte dura ha estado ahí, aunque reconozco que a nivel sentimientos tristes duró poco y los otros momentos duros fueron sobre todo por cansancio, dolor o enfermedad. El dolor de las costillas me tuvo una noche llorando en cama cuando estuvo en su punto más elevado en Isla de Pascua. Perder las uñas me hizo caminar 4 meses en chanclas… Pero las cosas más duras, las que no fueron físicas, creo que nunca seré capaz de contarlas por aquí. Tal vez en un pequeño libro anónimo, jaja. Allí podría escupir el resto y muchas cosas que he visto o vivido que jamás podría contar aquí :) Alguna si quieres te la comparto enfrente a un café ;)

      Besazo, guapa!!

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  12. Jop, no sabía que habáis estado malica. Desde luego, suena jodido…

    Y las otras cosas, si no salen, lo mejor es que te las quedes, claro, son tuyas y solo tuyas. ¡Algo habrá que dejarse! Aunque no puedo ocultarlo, ¡qué intriga! alguna me contarás… jijijiji

    Un abrazote!!!

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    • Jajajaja, algo te contaré, jajaja :) Estuve muy malita y aún arrastro lo de las costillas, pero qué le vamos a hacer… No todo puede ser bueno ;)
      Con todo, repetiría cada uno de los días! :)

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  13. Me ha encantado este post personal. Ya sólo la valentía de decidirte a salir de la cajita en la que nos encasillan merece un aplauso. Ojalá me atreva yo algún día. Cierto que la vuelta es lo más temido y lo que nos llena de incertidumbre. Pero creo que como dice Sele ahora viene lo mejor, empoderarte, ver la vida con otro cristal gracias a todo lo que has aprendido. Has tenido el mundo a tus pies y volverá a ser tuyo, ya sólo con lo que has cambiado por dentro eres más rica que nunca.
    ¡Un abrazo!

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  14. Por supuesto que llegamos al final leyendo (ambos). Llevábamos días sin conexión a Internet, pero habíamos visto tu publicación. Había ganas de leerte. Estos son los post que nos gustan. El interés es obvio estando aún de viaje y teniendo miedo de la vuelta… Aunque en nuestro caso será una vuelta doble… En fin. Muchas gracias por mostrarnos, por sincerarte, por dejarnos ver qué ocurre, por tu sinceridad ¡Gracias! Y felicidades y suerte con eso de Sudamérica… El continente mola! Aunque una cosa que hemos aprendido es que le viaje es el viaje y que mejor vivirlo sin preocuparte por las promociones y las publicaciones «obligadas». Pero, lo dicho… Muchísima suerte!!!!!!!!!! Un fuerte abrazo

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    • Gracias, chicos, soy muy fan vuestra, ya lo sabéis. Tenéis una integridad que para mí es digna de admiración. Ojalá la vuelta no se haga dura y espero que podamos coincidir en algún momento y contar alguna que otra aventura..

      Un abrazo muuuuuy grande!

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  15. Pues sí que son duros los regresos, pero mirándolo por el lado positivo, que es lo que tú haces, un viaje así da tal chute de energía, positivismo, vivencias, autoconocimiento… así que mucho ánimo y, sin dejar de mirar atrás, saborea el presente (pero pensando en tu próximo viaje, jajaja)

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  16. He llegado a tu blog por casualidad, buscando información para el viaje que inicio dentro de una semana. Y esta entrada ha sido la que me ha hecho animarme a escribirte y decirte que con cada palabra leída me he sentido como en la letra de la canción «Killing me softly». Yo también hice un viaje largo (no tanto como el tuyo) hace cuatro años, y la vuelta fue sencillamente horrorosa. Desde el momento en el que regresé a «mi casa» me sentí fuera de lugar, como un mero observador de una realidad que no me correspondía porque ya no quería formar parte de ella. Quería irme de nuevo, seguir mi aventura, seguir viviendo. Por diversos motivos, y a pesar de que me prometí a mí mismo que nunca olvidaría que la decisión de dejarlo todo y marcharme siempre estaría en mi mano, la vida me fue reconduciendo y atrapando nuevamente en ese sistema del que pretendía mantenerme al margen. Pero hoy puedo decir contento que dentro de unos días me cuelgo otra vez la mochila. ¿Para cuánto tiempo? Ni idea. Lo único que sé seguro es que en mi interior nunca he dejado de viajar y que, para bien o para mal, durante estos cuatro años nunca ha desaparecido de mi mente el recuerdo de mi aventura ni la idea de repetirlo. Quizá eso es lo que me ha dado fuerzas para llegar hasta ahora, o quizá es lo que me ha impedido disfrutar más de lo que he tenido en este tiempo. En cualquier caso, creo que ese es el precio real que se paga por una vivencia de este tipo: dejas de sentirte de aquí o de allá para sentirte parte de un mundo tan grande que no puedes permitirte darle la espalda. Y eso es difícil de encajar.

    PD: Perdona por la parrafada; necesitaba soltarlo. ¡Y enhorabuena por haberte atrevido a vivir! ;)

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    • R: GRACIAS!!! Es lo único que te puedo decir. No me ha molestado tu parrafada, al contrario. Me ha encantado leer que no estoy sola. Ojalá que tu nueva aventura te lleve a sitios increíbles. Mientras tanto, sabes que aquí tienes a alguien que te entiende y si necesitas cualquier cosa el mail está en el apartado del menú que dice «contacto».

      Yo sólo espero no seguir siendo ese observador que está en un cuadro, lo que comentabas tú, porque si eso sucede tendré que escaparme otra vez…

      Gracias, de nuevo!!!

      Un abrazo!!

      Responder
  17. Que lindo lo que escribiste!! Me sentí reflejada con tus palabras y me dio melancolía nuevamente por el regreso que ya estoy viviendo. Yo estuve fuera 13 meses y todo lo que relatas que viviste y que estabas a punto de sentir con tu regreso es justo lo que viví. Ahora no sé si es escapar de nuevo o en verdad desearlo pero estoy planeando salir en dos meses a seguir sintiendo todo eso que relatas que en los viajes nos sucede y nos va transformando, voy en busca de esa aventura y de esa vida. Gracias por tus palabras y por este post que me llego!!!

    Responder
    • Muchísimas gracias, Saskia!!!
      Un abrazote grande y ánimo con ese regreso y las nuevas aventuras! Quizás algún día se crucen nuestros caminos, ¿quién sabe? :)

      Responder
  18. Hola Eva:

    Mi gusto por los viajes ha ido creciendo año a año, hasta el punto de plantearme porque no darme un año fuera del sistema, lo que más me asusta por así decirlo es el retorno, podré volver a acostumbrarme a entrar al sistema de nuevo? Me podrías contar como va tu vida ahora, ya han pasado algunos años? Te logras acostumbrar o es que viene ese bichito de tomar mochila de nuevo.
    Abrazos gigantes¡¡¡

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    • Hola! Claro, te acostumbras a todo porque vuelves a la realidad y la vida sigue. Y aunque la vuelta cuesta (mucho) el viaje lo compensa TODO. Uno vuelve cambiado y siempre tiene la tentación de volver a huir. Pero hay que buscar el equilibrio, simplemente. Hay otro artículo relacionado con éste, escrito un año más tarde. Quizás te ayude a disipar un poco las dudas:
      Un abrazo grande y mil gracias por pasarte!

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  19. Buenas,
    Me acabo de sentir totalmente identificado con el articulo, el 2012 fue el año de mi vida tras viajar 8 meses sin billete de vuelta, hacer amigos increíbles y olvidarme de como era nuestro mundo occidental.
    Gracias a un trabajo temporal han venido nuevos viajes largos después; aún sin ser tan intensos como el primero, me hacen tener ilusión de nuevo. Lo malo que cada vez me siento mas fuera de lugar en casa y suelo estar depre de vez en cuando
    Vida complicada esta….
    Salu2 viajeros

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  20. Hola. Acabo de volver de mi «frustrada» vuelta al mundo. Buscaba encontrarme con alguien que hubiera vivid mis sensaciones y me he encontrado con tus palabras que no pueden describir mejor todo lo que siento. Aunque con algún añadido más. Espero que se pase pronto esta fase.. ¿Retomaste tu vuelta al mundo o viaje largo?

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    • Holaaaa!! Primero, muchas gracias por tu comentario, y me alegro de que te hayas visto reflejada en mis palabras. Creo que todos los que nos aventuramos a una ruta de estas características pasamos por las mismas etapas al regresar… En mi caso, tras el regreso y los primeros meses más duros, volví a encontrar mi sitio, pero siempre con salidas a viajar, unas cuantas al año. En 2018 volví a irme durante 9 meses a recorrer un poco de Sudamérica (sobre todo, Chile y Argentina) y ahora vuelvo a estar de regreso, esta vez con la experiencia de la vez anterior a mis espaldas y la cura de saber que no hay que esperar nada de los que no se han ido contigo, porque para ellos la vida sigue su cauce normal mientras para ti hay un hervidero en tu interior. Creo que es importante encontrar ese equilibrio y saber aceptarlo para que la melancolía no te arrastre.
      Un abrazo, gracias de nuevo por tu comentario y si necesitas algo, sílbame! :)

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