VISITA A LACOSTE

Después de empaparnos de Van Gogh en Saint Remy de Provence, ya era media mañana, así que decidimos continuar nuestra ruta hasta  Lacoste, un pequeño pueblo en lo alto de una colina, espectacularmente bien conservado y al que sólo se puede acceder caminando (hay que dejar el coche en el parking gratuito que hay a las afueras). Todas las calles del pueblo son de piedra y uno puede disfrutar mucho dando un paseo por él. Nosotros, como no, aprovechamos para comernos unos ricos bocadillos de quesos franceses que nos habíamos preparado la noche anterior.

En lo más alto de la colina se encuentra un castillo devastado durante la Revolución Francesa que estuvo habitado por el Marqués de Sade. En estos momentos pertenece al diseñador de moda Pierre Cardin, que se está encargando de sus reformas. Las vistas desde el castillo son espléndidas, pues se ve toda la extensa llanura a los pies de la colina. 

 

 

 

VISITA A ROUSSILLON

Dejando Lacoste, nos dirigimos hacia Roussillon, otro pueblo en otra colina cercana y que debe su nombre al color rojizo de los alrededores. Si alguna vez habéis estado en Las Médulas, en la provincia de León, notaréis que el paisaje es muy similar, de tierra roja. Pero es que además, todo el pueblo es rojo. Es un sitio muy chulo donde sin duda, merece la pena pararse. De hecho, esta zona es conocida como El Colorado de La Provenza. Por algo será, ¿no?

 

 

VISITA A AVIGNON

Por último, aprovechando las últimas horas de luz, nos acercamos a pasear a Avignon. Tuvimos la gran suerte de aparcar dentro de la muralla, a un paso del Palacio de los Papas y por un euro y pico nos dio para dos horas de zona azul. La muralla de Avignon es del siglo XIV y es inmensa. Rodea todo el casco antiguo de la ciudad. 

 


Es muy recomendable emprender el ascenso hacia el parque que está al lado del Palacio de los Papas, pues en él hay múltiples miradores desde donde se puede ver el río Ródano, el centro de la ciudad, y como no, el famoso puente St. Benezet. Este puente sufrió numerosos ataques a lo largo de su historia, bien por la cruzadas, bien por las crecidas del río, así que hoy en día sólo le quedan 4 arcos de los 22 arcos que tuvo en su día. Desde el parque hay muy buenas vistas del puente. También se puede caminar sobre él, pero para ello hay que apoquinar los 13 € que vale la entrada al Palacio de los Papas. Nosotros nos saltamos este paso por dos motivos: primero, porque si estás sobre el puente, no ves el puente. Segundo, porque preferimos ir a comernos unas deliciosas crêpes en lugar de gastarnos el dinero en la entrada :D

 

 

Tras el atracón de las crêpes, nos dimos otro largo paseo por el centro de la zona vieja y cuando se hizo de noche, regresamos a Montepellier, a pasar nuestra última velada con Georgos.

 


RUTA REALIZADA

– Día 1:  Barcelona – Perpignan – Salses Le Chateau – Montpellier Día 2: Montpellier
– Día 3: Aigues Mortes. Parque natural de Camargue. Arles
– Día 4: Mañana: Saint Remy de Provence            Tarde:  Estás en este artículo
– Día 5: Sète. Canal du Midi. Carcassonne. Lagrasse. Castillos cátaros

 

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