Montar en elefante en Chiang Mai: Abre los ojos

 

¿Quieres montar en elefante en Chiang Mai? ¿Quieres sacarte fotos subido en elefante? ¿Quieres ver elefantes pintores?

Pues te has equivocado de sitio, porque hoy no hay piedad, y aquí hoy, en este post, no se perdona. Te cuento lo que viví y si no te gusta o quieres hacer que no lo has leído, estupendo. Pero no digas que no sabías nada… Porque ya lo dice el dicho, que no hay más ciego que el que no quiere ver… 

Nuestros días en Chiang Mai fueron dos, el día de los templos y el día de los elefantes. Hoy venimos a relatar el de los elefantes. ¡Empezamos!

De todos es sabido que en Tailandia hay una elevada población de elefantes. Muchos de ellos, con los años, se han convertido en una diversión para guiris, y en lugar de preservar la especie y cuidar a unos animales tan especiales, muchas empresas han decidido adiestrarlos y hacer un circo con ellos. ¡Wow! Elefantes pintores, elefantes que hacen peripecias y elefantes que te llevan a lomos para que te saques tu foto de “Aquí estuve yo”.

Antes del viaje, en Los Apuntes del Viajero y en varios foros y blogs, leí sobre el tema y desestimé visitar cualquier centro que no fuese el Elephant Nature Park, pues es el único centro donde cuidan y se hacen cargo de elefantes abandonados que ya nadie quiere porque ya no entretienen…  Allí los visitantes pueden pasar un día entre elefantes, darles de comer, bañarlos… en definitiva, cuidarlos y aprender a respetarlos.

En Elephant Nature Park también enseñan la dura realidad de los elefantes en Tailandia, el sufrimiento que padecen en el proceso de adiestramiento realizado por los mahouts (algo así como “domadores de elefantes”) y lo que supone la pérdida de su espíritu o de su alma.

Aquí tenéis un extracto de lo que pudimos leer en turismo-responsable.com:

El ankus, la herramienta tradicional para dominar a los elefantes y que consiste en un palo largo con ganchos metálicos en su extremo, es el pincho que se utiliza para adiestralos y amenzarlos. 

El Pajaan es una práctica de “adiestramiento” o mal llamada “domesticación” de elefantes que se lleva a cabo en Tailandia desde hace muchos siglos y que desafortunadamente (para los elefantes) ya ha llegado a formar parte de la cultura de este país.

La finalidad de este adiestramiento es la de “romper el alma” de los animales para que se conviertan en seres sumisos y totalmente incapaces de desobedecer a las órdenes de los humanos. Esto se consigue separando a los jóvenes elefantes de sus madres (algo que de por sí ya es muy traumático en estos animales altamente sociales), luego encerrándolos en jaulas donde no pueden ni moverse y golpeándolos durante meses. Cuanto más se intenta rebelar el animal más golpes recibe.

Otro centro para visitar, que nos aconseja Carme de conmochila, está en Kanchanaburi y se llama Elephant’s world. Ella lo puede contar de primera mano ya que estuvo trabajando allí como voluntaria.

 

REALIDAD DE LOS ELEFANTES EN TAILANDIA:

WOODY ELEPHANT PARK

A sabiendas de esto, cuando llegamos a Chiang Mai nos presentamos en las oficinas del Elephant Nature Park con intención de reservar una visita para el día siguiente. Desafortunadamente, no quedaban plazas para visitar el centro de cuidado de elefantes, así que, de buena fe, le pedimos consejo a  la dueña del hostel donde nos quedábamos.

Tras contarle que buscábamos un centro bueno, e insistirle que queríamos visitar un lugar donde NO MALTRATASEN a los elefantes, nos aseguró que Woody Elephant Park nos encantaría. ¡Y la creímos!

El día siguiente, fue uno de esos días de viaje que quieres olvidar, y no porque estés agotado de aviones, o porque tu plan se haya chafado, sino porque me recuerdo a mí misma llorando, atrapada en aquel sitio horrible, viendo a los mahouts clavarles pinchos por detrás de las orejas a los elefantes y viendo cómo la gente de mi alrededor, a la que en aquel momento odiaba con todas mis fuerzas, no parecía percatarse de nada, o simplemente le daba igual. En realidad, se lo pasaban bien. Yo sólo quería largarme de allí…

Foto, sube al elefante, foto, mira cómo obedece… Patético, y nadie conseguirá hacerme cambiar de opinión.

Nos pasamos media mañana aprendiendo estúpidas palabras para ir a lomos del elefante y dirigirlo (izquierda, derecha, de frente…) Palabras que realmente no eran necesarias, porque en cuanto los elefantes se salían de madre…  ¡toma pincho! :(

 

¿Os imagináis lo que deben de sufrir esos animales todos los días con turistas encima, haciendo las mismas tonterías una y otra vez? ¿Os imagináis cómo debe de ser vivir así?

El elefante siente dolor cuando le clavan pinchos y por eso tiene miedo y obedece. Los mahouts, por su parte, además de pinchos llevaban tirachinas y los elefantes hasta les daban besos en la cara a la gente cuando le clavaban el pincho de determinado modo.

Me dio rabia, mucha rabia. Primero, porque me sentí engañada. Segundo, porque era como si hubiese faltado a mis principios. Tercero, porque odiaba a todos los que estaban allí en aquel circo montado para turistas.

Yo no me tomo a mí misma como la salvadora del mundo, como alguna gente me ha tratado de hacer sentir al hablar de este tema, pero no soporto el maltrato animal. Y lo siento, pero soy muy inflexible a este respecto. Si queréis mirar hacia otro lado, pues genial. Montad en el elefante, disfrutadlo, y mejor buscad consejo en otro blog, porque éste no es el sitio para eso. En este blog siempre hemos tratado de mostraros rutas un tanto alternativas, de contar relatos donde además de visitar sitios bonitos, se pueda hacer esto de un modo responsable y ecofriendly. Por eso nos gusta el ecoturismo y por eso duele tanto haber vivido esto. Además, aquí no se miente.

Personalmente, no apoyo las corridas de toros, y del mismo modo no apoyo el maltrato animal en ninguna de sus formas. Me sentí engañada y me sentí durante varios días como si me hubiese traicionado a mí misma, pero si algo me ha quedado por lo menos es la capacidad y decisión de denunciarlo y tratar de disuadir a los lectores para no hacer lo que hice yo.

Cuando volvimos al hostel y la “dueña” nos recibió y nos preguntó qué tal, la miré con cara de odio de esa que mata, le contesté que nos había tomado el pelo, y además le dije que tenía un blog de viajes y que me aseguraría de contarlo, tanto la mala experiencia en Woody Elephant Park, como el engaño por su parte. Y no quise saber más de ella.

Lo único bonito que recuerdo de aquel día es el ratito en el río con los elefantes, el único momento en el que los pobres parecían felices. Y por eso son las únicas fotos que veréis en este post.

 

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A todos los que planeéis ir a Tailandia, por favor os pido que seáis muy cuidadosos en este tema, así como con los tigres. Informaos bien y pensad que también son seres vivos. Un poquito de coherencia, por favor, que no hay nada más bonito que ver a los animales en libertad :)

¡NO AL NEGOCIO DE LOS ELEFANTES!

 

Más información sobre el maltrato de elefantes:

Why elephants cry

National Geographic

Responsible Tourism – Gentle Living

 

 

Más información sobre lo que se debe y no se debe hacer y las responsabilidades que como turistas deberíamos asumir:

La responsabilidad ética no puede ir de vacaciones – Viaja en mi Mochila

Turistadas y maltrato animal, entérate y no sea cómplice  – Con Mochila

 

¿Quieres seguir viajando por Tailandia? ¡¡Échale un ojo a los otros posts que tenemos sobre el país!!

 

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