Seguimos con la historia de nuestro viaje. Primero, como en el artículo anterior, un resumen rápido, para los que quieran ir al grano. Justo debajo, tenéis la Versión Extendida, como ocurre con las grandes historias, donde relatamos las anécdotas más divertidas, impresiones y detalles y consejos interesantes.


RESUMEN RÁPIDO DÍAS 6 A 8:

DÍA 6Salida muy temprano en mini-bus y 11 horas de viaje
* Comida en ruta
* Llegada a nuestro alojamiento, Sion View Lodge, cerca del Bromo.
* Cena en el propio hotel
DÍA 7
* Madrugón a las 3 de la mañana para subir en todoterreno a ver el amanecer en la montaña enfrente al Bromo
* Ruta en todoterreno hasta la llanura bajo el volcán y subida hasta el cráter
* 7 horas de autobús hasta los alrededores del Kawa Ijen
* Cena en el hotel, Catimor Homestay.
DÍA 8:
* Ruta en autobús hasta las inmediaciones del Kawa Ijen. Madrugón terrible nuevamente
* 4:30 h de la mañana: empieza el ascenso de 3 Km por la montaña hasta llegar al lago-cráter de azufre.
* 6:00 h: Llegada al cráter
* 8:00 h: Salida en autobús hacia el puerto de Ketapang, donde cogeríamos el ferry a Bali.

– Resumen detallado de gastos días 6 a 8 : podéis encontrarlo al final del artículo
– FOTOS! Todas las fotos de esta etapa del viaje… Haciendo click AQUÍ

VERSIÓN EXTENDIDA DÍAS 6 A 8:

DÍA 6:  Este día nos venían a recoger al hostel muy temprano para empezar la excursión que habíamos contratado con Losari: Yogyakarta – Bromo – Ijen – Ketapang. Nos esperaban por delante 11 horas de autobús, caracterizadas básicamente por la alternancia entre siestecillas, bromas y las gracias que dábamos al cielo por no morir en el camino. En el viaje a China pensamos que la conducción por las carreteras a 4000 m de altura era temeraria. Pero el conductor que nos llevaba aquí se ganó a pulso su nombre: El Conductor Kamikaze, jejeje. Aún con todo, decidimos confiar en él y tratar de pensar que Kamikaze tenía la situación dominada, mientras apurábamos adelantamientos en los que teníamos de frente varios camiones mientras invadíamos el carril contrario. En más de una ocasión yo llegué a pensar que no saldríamos vivos… pero por suerte seguimos aquí.

Paramos a comer en algún bar de carretera y continuamos ruta.


El autobús era pequeño, así que no fue difícil conocer a los únicos otros viajeros: una chica italiana, otra rumana y un señor de unos 60 años que era un auténtico explorador alemán.

Hacia media tarde, cuando ya era noche cerrada, llegamos a nuestro alojamiento, que como ya hemos mencionado, no era gran cosa (Sion View Lodge). Pero nos daba igual porque sólo pensábamos en dormir, ya que tendríamos que levantarnos sobre las 3 de la mañana para subir a ver amanecer.

DÍA 7:  Los madrugones iban costando cada vez más, pero a mí siempre me hacía gracia decir “qué maravilla levantarse temprano, así sí que se aprovecha el día…” e ironías varias de las mías. Sin siquiera desayunar y en el medio de la plena oscuridad, nos metimos en uno de los todoterrenos que subían para el Bromo. Tardamos casi una hora en hacer un trayecto donde el camino cada vez era menos alentador. Montones, y cuando digo montones, hablo de al menos 150 todoterrenos, hacían la misma ruta que nosotros, llevando guiris a ver el amanecer…

Llegó un punto que nos tuvimos que bajar y acabar el camino andando, y en pocos minutos llegamos al mirador. nada más dejar el coche nos dimos cuenta de que la ropa que teníamos no sería suficiente, así que nos alquilamos unas maravillosas cazadoras muy abrigositas que nos fueron de maravilla. La verdad es que estaba llenísimo de gente y a mí los agolpamientos de ese tipo me agobian un poco porque soy bajita y no puedo ver… y yo quería ver el amanecer enfrente al Bromo y el mar de nubes rodeando el cráter. Como siempre, me colé. Fui metiéndome metiéndome, hasta que conseguí una posición excepcional, sentadita al borde del precipicio, y por supuesto, animé a mis amigos a unirse. Todos conseguimos meternos allí y aunque hubiese mucha gente, la verdad es que las vistas eran espectaculares. Pasa lo de siempre: hay gente porque el sitio lo merece.



Nos quedamos allí hasta las 6 de la mañana y una vez que había salido el sol volvimos al todoterreno, que nos acercaría hasta la ladera del volcán.


Ahora veíamos el camino que habíamos hecho previamente de noche y todavía nos sorprendía más. El volcán está rodeado de una planicie extensísima, que recuerda mucho a un paisaje de pequeñas dunas lunares y arena entre gris y marrón. 


Al dejar de nuevo el coche, teníamos dos opciones para llegar al cráter: subir en caballo o subir andando. Visto el precio de la excursión a caballo (5 €) y que a mí no dejaba de parecerme una turistada, subimos andando. Al principio se caminaba bien, pero poco a poco íbamos apreciando más las pañoletas que teníamos para cubrirnos la cara, puesto que había una gran acumulación de polvo. Y más aún una vez que llegamos a las escaleras que ascendían al cráter, donde por lo menos la mitad de ellas, eran invisibles, cubiertas de polvo. Subirlas llegó a ser un poco complicado. Yo había momentos en los que me hundía hasta las rodillas y aún no había pisado lo que se asumía que era el escalón… Pero llegar arriba lo cura todo: estábamos en el Bromo!! 


Los locales vendían ramos de flores secas para tirar al cráter y pedir deseos. Nosotros rechazamos la oferta, puesto que teníamos una ofrenda – sacrificio ritual mucho más apetecible: las gafas de sol de Diego, jajaja. La culpa fue mía, que por mi odio hacia una gorra horrible que tiene, superviviente a mil vivencias, para que no saliese en la foto con ella, se la quitó, y con ello se fueron por el aire las gafas que tenía apoyadas en ella… En fin, el dios Bromo lo agradecerá, jajajaja.


Después de dar unas vueltas por allí, volvimos al coche y de ahí al hotel, a ducharnos, desayunar y emprender el camino nuevamente (esta vez 7 horas) hasta algún pueblo cercano al cráter Kawa Ijen.

La llegada a ese alojamiento no estuvo nada mal. Durante el día habíamos ya abandonado al conductor kamikaze y teníamos uno nuevo: The Boss. Le llamábamos así porque era el p**o jefe!! Era el mandamás sobre los otros conductores de la misma excursión que nosotros, así que con él, nada malo podía pasarnos :D 


En Catimor Homestay teníamos piscina y un jacuzzi al aire libre en el que nos divertimos de lo lindo. Después, a la cama como las gallinas (esto traería cola después, puesto que siempre le decíamos a Clara, la pequeña del grupo: “La noche es joven, Clara!”) que había que levantarse nuevamente a las 3 de la mañana.


DÍA 8:  El que madruga, llega antes al cráter. Ese era el único consuelo que teníamos cuando a las 3:30 nos llamaron a la puerta. Emprendimos ruta por unos caminos infernales hasta el parque del Kawa Ijen y a las 4:30, ya estábamos más que preparados para comenzar el ascenso de 3 Km montaña arriba. El olor a azufre ya era ligeramente notable, pero a medida que subíamos, se hacía más acusado.


La subida no nos pareció sencilla, sobre todo los 2 primeros kilómetros, bastante empinados, con el consecuente cansancio que eso conllevaba. Además, cada vez se podía notar más el azufre en los pulmones, y a pesar de llevar pañoletas cubriéndonos la cara, al llegar arriba yo tenía ganas de vomitar y mucha tos. 


Sin embargo, la satisfacción de estar en aquel lugar era tan grande, que se me pasó todo y me dio el subidón de energía (en parte gracias a los ositos de gominola que me comí, jejeje). Para mí, el Kawa Ijen fue uno de los sitios más bonitos de Indonesia y creo que merece mucho la pena, porque todo lo que hay es fantástico: ver a los mineros cargando con 80 Kg de azufre montaña abajo, el cráter – lago con la mina  que suelta ese humo que le da al lugar un aire misterioso… la arena desértica, la altura viendo sólo nubes  por debajo de nosotros… Sin duda: impresionante.


Nos llevó una hora y media subir y una hora bajar. Después de eso, ya estaba The Boss esperándonos para llevarnos hasta Ketapang (serían unas 3 horas), donde podríamos coger el ferry a Bali y cambiar de isla. 


SIGUE LA RUTA DEL VIAJE:

 -Días 1 – 5: BARCELONA – JAVA (Yogyakarta, Borobudur, Prambanan)
 -Días 6 -8 : Estás en este capítulo
 -Días 8 – 12: BALI (Lovina, Ubud, Tanah Lot)
 -Días 12 – 15: Islas Gili
 -Días 16 -19: FLORES. De Moni a Labuanbajo
 -Días 20 – 24: Islas de Komodo y Rinca. Regreso

CAPÍTULO ESPECIAL: La aventura del conductor

PRESUPUESTO DEL VIAJEPresupuesto

LO MEJOR DE: JAVA, BALI, ISLAS GILI, FLORES

 


Resumen detallado de gastos días 6 a 8 (todos los precios son por persona) (Los precios en Euros son orientativos y hacen referencia al cambio tal y como estaba en nuestro viaje. Los precios en Rupias son los precios pagados allí):

CONCEPTO DÍA PRECIO (Rp) PRECIO €
Ir al baño 6 1.000 IDR 0,08 €
Comida en bar de carretera 6 46.000 IDR 3,90 €
Entrada Bromo 6 25.000 IDR 2,12 €
Cena en Hotel Sion View Lodge 6 14.200 IDR 1,20 €
Alquiler abrigo Bromo 7 10.000 IDR 0,85 €
Plátanos calientes (Pisa Goreng) 7 2.000 IDR 0,17 €
Prepago del barco Ketapang-Glimanuk
y bus Glimanuk-Lovina 7 85.000 IDR 7,20 €
Comida en bar de carretera 7 24.150 IDR 2,05 €
Report (peaje) acceso a valle Ijen 7 5.000 IDR 0,42 €
Entrada Kawa Ijen 8 20.000 IDR 1,69 €
Cámara Ijen 8 30.000 IDR 2,54 €
Comida en ferry 8 6.000 IDR 0,51 €
Hostel Lovina Gede Homestay 8 100.000 IDR 8,47 €
Cena en Hotel Gede 8 41.700 IDR 3,53 €
Souvenir 8 20.000 IDR 1,69 €
430.050 IDR 36,44 €
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